La práctica hace al maestro

el valor de la repetición

Ya lo dice el viejo y conocido refrán, la práctica hace al maestro. No sé el porqué, pero me acordé del Chapulín Colorado. En fin, ese es otro tema. Lo que si es relevante el día de hoy y quiero compartir con todos ustedes, es la tremenda importancia de la repetición.

El día de hoy mi hija intentaba memorizar un poema de Matthias Claudius, Die Sternseherin Lise (Lise, la vidente de estrellas), el cual tiene que recitar el próximo viernes en la escuela. Sin embargo me percaté de que tenía problemas con su sistema de memorización – y comprensión – y por ende no podía avanzar más allá de la primera estrofa. Así es que su papá el Consultor especializado y Docente de bachillerato entró al rescate. Por cierto, mi hija tiene 10 años y aprender un poema de 109 palabras – ¡en alemán! – merece mi admiración.

Hay muchos métodos de aprendizaje y memorización, pero la repetición es uno de los más básicos, fáciles de aprender y no debe faltar en tu arsenal de estudio. Así es que comenzamos a repetir – y analizar – las palabras. Después oraciones completas, para después comenzar desde el comienzo añadiendo más palabras y más oraciones hasta dominar uno, y después dos estrofas en 20 minutitos.

A donde voy con toda esta historia. Como le expliqué a mi hija ahora también les digo a ustedes que no subestimen el valor de la repetición. Neurocientíficos, psicólogos, expertos en la educación y ciencias sociales están de acuerdo en que para poder dominar algo en la vida, ya sea un movimiento en el deporte, un paso de baile, un musculo del cuerpo, cualquier actividad cerebral – como memorizar un poema – o un habito de vida, repetir, repetir y volver a repetir es el nombre de la estrategia.

La persona que se disciplina para repetir hasta dominar cualquier actividad, logrará algún día llegar a moverse en lo que los Neurocientíficos llaman “la zona”. Moverse en la zona es llegar a un punto en el que la persona realiza su actividad sin esfuerzo, fluyendo naturalmente y realizando sus movimientos – físicos o intelectuales – con un grado de facilidad y perfección que simplemente es sorprendente. Mejor todavía, no se tiene que ser un superdotado para moverse en la zona. Simplemente hay que ser tenaz y disciplinado para alcanzar la meta deseada. Repetir, repetir y volver a repetir correctamente traerá frutos suculentos para todo el que se aferra. Por cierto, hoy también yo aprendí dos estrofas de un poema alemán. ¡Mañana aprenderemos las otras tres!

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